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Memoria comprometida

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Por Fernando Magno / MONUMENTOS / En la Plaza Islas Malvinas de La Plata, donde en 1982 funcionaba el Regimiento 7 desde el cual partió la mayoría de los 38 jóvenes provenientes de esta ciudad caídos en el Atlántico Sur, tres columnas de hormigón que representaban a las Fuerzas Armadas pretendieron erigirse como el mejor homenaje para ellos. Este año fueron resignificadas por excombatientes que entendieron que los pilares...
MONUMENTOS / En la Plaza Islas Malvinas de La Plata, donde en 1982 funcionaba el Regimiento 7 desde el cual partió la mayoría de los 38 jóvenes provenientes de esta ciudad caídos en el Atlántico Sur, tres columnas de hormigón que representaban a las Fuerzas Armadas pretendieron erigirse como el mejor homenaje para ellos. Este año fueron resignificadas por excombatientes que entendieron que los pilares de la democracia se apoyan en el sacrificio de sus compañeros, y que estos, desde el debilitamiento del tejido social que implica la ausencia, se convierten en su más rígido sostén cuando son recordados. Memoria, Justicia, Soberanía: de la guerra a la militancia.

Por Fernando Magno
Excombatiente e integrante del CECIM La Plata, del cual fue primer presidente y uno de sus fundadores. Ingeniero a cargo del diseño y la dirección del proyecto “Monumento a los soldados Caídos” desarrollado en la Plaza Islas Malvinas.

Fotos: Sebastián Miquel

Desde nuestro regreso como exsoldados combatientes sabemos que la memoria comprometida es la herramienta necesaria para transformar las frustraciones del fallido bélico en militancia activa, la que geste demandas ciudadanas que, en el marco de una democracia más participativa, puedan ser convertidas en políticas de Estado que defiendan nuestra soberanía integral.

Los años de oscurecimiento intelectual, miedo y negación del pensamiento crítico impuestos por la dictadura que nos llevó a la guerra también calaron hondo en la interpretación artística y conceptual de los proyectistas de la vieja Plaza Islas Malvinas. Pensaron que las tres columnas de hormigón que hasta este 2 de abril estuvieron en la plaza eran el mejor homenaje a los que habían perdido la vida en la guerra y la representación más excelsa de la defensa de la soberanía, expresada por las tres Fuerzas Armadas. Y ese era el error que siempre nos molestó.

Queríamos demolerlas, pero preferimos resignificarlas respetando el proceso de maduración y crecimiento ciudadano. Entendimos que los tres pilares de la democracia –la Memoria, la Justicia y la Soberanía– se apoyaban en el sacrificio de nuestros compañeros caídos en Malvinas, quienes no habían elegido la confrontación como método de solución de nada, y sólo eran civiles haciendo el servicio militar obligatorio.

No podemos devolverles a nuestros compañeros lo más preciado, que es la vida, pero sí hacer que su sacrificio dinamice una militancia con memoria e inteligencia.

La intervención se define en tres sectores, que de forma conjunta y complementaria constituyen el monumento en homenaje a los caídos en las islas Malvinas: “Los tres pilares de la democracia”, “El bosque de los caídos” y “El centro cultural y de la memoria”.

Al proyecto le impusimos tres condiciones de diseño: el monumento debía ser extendido en el predio y recorrible en su totalidad, ser apropiable desde el punto de vista del uso ciudadano, y provocar una acción comprometida del observador ocasional para interpretarlo.

Los tres pilares de la democracia

Se resignificaron las columnas de hormigón que erróneamente asociaban la defensa de la soberanía con la épica militar. Fueron recubiertas con los tres conceptos fundantes de la democracia: memoria, justicia y soberanía.

La sociedad es una red de interacciones en la que cada individuo es un nudo, por lo que la ausencia de uno implica el debilitamiento no sólo de los individuos cercanos, sino de toda la sociedad.

En la base de estos pilares se manifiesta la ausencia de los 38 caídos que debilitó la red. Desde su fragilidad se convierten en el rígido sostén de estos paradigmas democráticos cuando son recordados.

Estos flejes representan que el inicio del proceso democrático se apoya en su sacrificio, y son el sostén simbólico de los tres pesados cilindros de acero que recubren los pilares existentes.

Al monumento se llega mediante dos rampas, diseñadas para convertirse en un escenario hacia el centro de la plaza, cumpliendo con la premisa de apropiación ciudadana y convocando al observador a acceder al mismo para leer el nombre de los 38 caídos.

En el centro del escenario se encuentra un cofre que contendrá expresiones y mensajes de distintas instituciones y sectores de la sociedad, y que sólo podrá ser abierto una vez recuperada la soberanía sobre las islas del Atlántico Sur.

El bosque de los caídos

Este es un paseo recorrible y apropiable que requiere el compromiso del receptor. Abraza al centro cultural con monolitos de hormigón que les devuelven el rostro a nuestros caídos y ponen de manifiesto lo que la guerra les ha truncado.

Cada monolito, símbolo de ausencia y sacrificio, encuentra su esperanza en un árbol de hoja caduca que, entre los meses de abril y junio, torna su follaje de un color rojizo. Este hecho implica el comienzo de un nuevo ciclo, generando una nueva vida y esperanza, pero sin perder la memoria.

El sendero de lajas que nos guía por el bosque de los caídos obliga a cambiar el ritmo, volviéndolo lento y reflexivo, sacándonos de la vorágine diaria para poder entender el valor del sacrificio de los jóvenes que defendieron nuestra soberanía y permitieron el paso a la democracia que hoy gozamos. Este camino es errático y anárquico, poniendo de manifiesto cómo fue nuestro repliegue finalizando los combates. Un sistema de cartelería dinámico permite la interpretación cabal del significado y las implicancias de la disputa de soberanía en el Atlántico Sur.

Acompañando y abrazando a los caídos se encuentran los nombres de todos los exsoldados platenses que participaron en la contienda. Su aparición en los listados es asimismo desordenada, generando un compromiso en la búsqueda que propicia la vinculación y el reencuentro con otros compañeros desde el recuerdo.

El centro cultural y de la memoria

En el interior de lo que fue el casino de oficiales del Regimiento 7 se desarrolla un dinámico ejercicio de expresiones culturales, muestras y actividades pedagógicas, donde la memoria colectiva está siempre presente, conformando el tercer sector de homenaje permanente a los caídos en Malvinas.

No podemos devolverles a nuestros compañeros lo más preciado, que es la vida, pero sí hacer que su sacrificio dinamice una militancia con memoria e inteligencia. Debemos ayudar a las nuevas generaciones para que entiendan las verdaderas razones económicas y geoestratégicas del conflicto, teniendo en cuenta que las apetencias de los usurpadores y sus consecuencias son de carácter regional, para toda América Latina, y que la guerra como propuesta de solución es un indudable desatino.

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Maiz es una publicación de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata.


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